Os dejo este documental sobre la Princesa Leonor Isabel Amalia Magdalena de Schwarzenberg y las creencias populares del Centro de Europa sobre los Vampiros que tuvo gran influencia en la novela de Bram Stoker: Drácula.
jueves, 31 de agosto de 2017
miércoles, 30 de agosto de 2017
La verdadera historia del pirata Barbanegra
Su reinado de terror apenas duró dos años, pero Barbanegra dejó tal impacto en la imaginación popular que su época fue conocida como "La Edad de Oro de la Piratería".
Su nombre real era Edward Teach y nació probablemente en Bristol (Inglaterra), aunque no existen datos fiables sobre su infancia y juventud. Algunos escritos proclaman que llegó a tener 14 mujeres, pero tampoco hay documentación que lo pruebe. Sí se sabe que su última mujer fue Mary Ormond, natural de Bath (Carolina del Norte).
Edward Teach impresionaba por su elevada estatura a la que añadía una imagen impactante que era mostrar en público su aparatoso tricornio de plumas y armado a conciencia con varias espadas, cuchillos y una pistolera con tres juegos de pistolas de varios calibres. Para rematar, acicalaba su barba con mechas de cañón que le colgaban con adornos navideños y que encendía cuando entraba en combate. Quienes lo vieron luchar decían que se parecía al Diablo con su terrorífica mirada y una nube de humo en torno de su cabeza. Es considerado el precursor de la vestimenta de pirata que conocemos hoy en día.
Se inició como marinero muy joven y en los años de la Guerra de Sucesión española, navegó en barcos corsarios por las aguas del Caribe, cerca de Jamaica. Expolió a fondo el Caribe y la costa atlántica de América del Norte. Su táctica favorita consistía en perseguir barcos mercantes y encaminarlos a canales de navegación peligrosa que él conocía bien para abordarlos y apoderarse de todos los objetos de valor, comida, licor y armas.
Gracias a la poderosa flota que reunió en la costa atlántica de Norteamérica, Barbanegra estableció varios refugios de piratas en las Bahamas, Carolina del Sur y Carolina del Norte, a cuyo gobernador pagaba de forma regular a cambio de impunidad.
Los comerciantes de los enclaves atlánticos perdieron la paciencia ante las fechorías de Barbanegra y pidieron ayuda al gobernador de Virginia que llevó a cabo una persecución para atrapar al pirata. Alcanzó a la flota pirata cuando la mayoría de la tripulación de Barbanegra estaba en tierra; que salieron derrotados en combate desigual. Edward Teach recibió cinco balazos y varias heridas de sable antes de caer. Lo decapitaron y colgaron su cabeza en el patio de la guarnición de Hampton.
Su nombre real era Edward Teach y nació probablemente en Bristol (Inglaterra), aunque no existen datos fiables sobre su infancia y juventud. Algunos escritos proclaman que llegó a tener 14 mujeres, pero tampoco hay documentación que lo pruebe. Sí se sabe que su última mujer fue Mary Ormond, natural de Bath (Carolina del Norte).
Edward Teach impresionaba por su elevada estatura a la que añadía una imagen impactante que era mostrar en público su aparatoso tricornio de plumas y armado a conciencia con varias espadas, cuchillos y una pistolera con tres juegos de pistolas de varios calibres. Para rematar, acicalaba su barba con mechas de cañón que le colgaban con adornos navideños y que encendía cuando entraba en combate. Quienes lo vieron luchar decían que se parecía al Diablo con su terrorífica mirada y una nube de humo en torno de su cabeza. Es considerado el precursor de la vestimenta de pirata que conocemos hoy en día.
Se inició como marinero muy joven y en los años de la Guerra de Sucesión española, navegó en barcos corsarios por las aguas del Caribe, cerca de Jamaica. Expolió a fondo el Caribe y la costa atlántica de América del Norte. Su táctica favorita consistía en perseguir barcos mercantes y encaminarlos a canales de navegación peligrosa que él conocía bien para abordarlos y apoderarse de todos los objetos de valor, comida, licor y armas.
Gracias a la poderosa flota que reunió en la costa atlántica de Norteamérica, Barbanegra estableció varios refugios de piratas en las Bahamas, Carolina del Sur y Carolina del Norte, a cuyo gobernador pagaba de forma regular a cambio de impunidad.
Los comerciantes de los enclaves atlánticos perdieron la paciencia ante las fechorías de Barbanegra y pidieron ayuda al gobernador de Virginia que llevó a cabo una persecución para atrapar al pirata. Alcanzó a la flota pirata cuando la mayoría de la tripulación de Barbanegra estaba en tierra; que salieron derrotados en combate desigual. Edward Teach recibió cinco balazos y varias heridas de sable antes de caer. Lo decapitaron y colgaron su cabeza en el patio de la guarnición de Hampton.
martes, 29 de agosto de 2017
Creencias falsas sobre los Vikingos
-UTILIZABAN CASCOS CON CUERNOS:
Es el mito más famoso pero nunca se ha encontrado ninguna prueba de la existencia de estos cascos, es todo producto de la imaginación de autores de ficción. En la mitología, el dios Thor lleva un casco con alas, es lo más parecido que se conoce de este pasado cornudo.
-FUERON GUERREROS PIRATAS QUE USABAN EL PILLAJE Y EL SAQUEO COMO FORMA DE VIDA:
La gran mayoría de ellos eran agricultores, comerciantes o artesanos, sólo una pequeña minoría realizaban algún asalto como cualquier otra civilización.
-ERAN SANGUINARIOS:
El carácter violento no era ni más ni menos que el del resto de los pueblos de aquella época, quizá la única diferencia es que ellos atacaban con fiereza al mundo católico y eclesiástico, por ello quizás fueron demonizados de sobremanera, pero no destacaron más que cualquier ejército bárbaro.
-ERAN ANARQUISTAS Y ENEMIGOS DE TODO EL MUNDO:
Dicen que los Vikingos eran odiados en toda Europa, pero eso no es exactamente así. Colaboraron con Francia para protegerlos y en Constantinopla fueron reconocidos por su fuerza y formaron parte de la guardia bizantina.
-LOS VIKINGOS VIVIERON EN ESCANDINAVIA:
Esto tampoco es cierto del todo. Comenzaron los asentamientos en muchos lugares llegando hasta el Norte de África, Rusia, Constantinopla, e incluso, América del Norte.
-USABAN ARMAS RUDAS Y POCO "TECNOLÓGICAS":
Fueron grandes artesanos y herreros, trabajaban el metal de las espadas de una manera cuidadosa y de ningún modo eran ignorantes en tecnología armamentística.
-UTILIZABAN CRÁNEOS HUMANOS A MODO DE COPAS PARA BEBER:
Tampoco se ha encontrado ninguna evidencia sobre esto, fácilmente se habrían hallado cráneos para estos rituales en los yacimientos, pero parece que es solo una leyenda.
-ERAN PERSONAS DE GRAN ESTATURA CON MELENAS RUBIAS:
La altura media de un Vikingo era 1,70 m. y tampoco eran una raza pura, en sus filas había italianos, españoles, portugueses, franceses y rusos; la mayoría eran esclavos que pasaron a formar parte con el tiempo de la población vikinga, así que había de todo.
-ERAN SUCIOS Y CON ASPECTO SALVAJE:
Eran bastante pulcros en comparación con otras culturas, se bañaban una vez por semana (los sábados exactamente), y se sabe que consiguieron fabricar jabón y otros utensilios para la higiene como peines, pinzas y utensilios de afeitado.
-LOS VIKINGOS ERAN UNA NACIÓN:
Fue una serie de asentamientos por varios rincones del mundo.
Es el mito más famoso pero nunca se ha encontrado ninguna prueba de la existencia de estos cascos, es todo producto de la imaginación de autores de ficción. En la mitología, el dios Thor lleva un casco con alas, es lo más parecido que se conoce de este pasado cornudo.
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| Thor. |
La gran mayoría de ellos eran agricultores, comerciantes o artesanos, sólo una pequeña minoría realizaban algún asalto como cualquier otra civilización.
-ERAN SANGUINARIOS:
El carácter violento no era ni más ni menos que el del resto de los pueblos de aquella época, quizá la única diferencia es que ellos atacaban con fiereza al mundo católico y eclesiástico, por ello quizás fueron demonizados de sobremanera, pero no destacaron más que cualquier ejército bárbaro.
-ERAN ANARQUISTAS Y ENEMIGOS DE TODO EL MUNDO:
Dicen que los Vikingos eran odiados en toda Europa, pero eso no es exactamente así. Colaboraron con Francia para protegerlos y en Constantinopla fueron reconocidos por su fuerza y formaron parte de la guardia bizantina.
-LOS VIKINGOS VIVIERON EN ESCANDINAVIA:
Esto tampoco es cierto del todo. Comenzaron los asentamientos en muchos lugares llegando hasta el Norte de África, Rusia, Constantinopla, e incluso, América del Norte.
-USABAN ARMAS RUDAS Y POCO "TECNOLÓGICAS":
Fueron grandes artesanos y herreros, trabajaban el metal de las espadas de una manera cuidadosa y de ningún modo eran ignorantes en tecnología armamentística.
-UTILIZABAN CRÁNEOS HUMANOS A MODO DE COPAS PARA BEBER:
Tampoco se ha encontrado ninguna evidencia sobre esto, fácilmente se habrían hallado cráneos para estos rituales en los yacimientos, pero parece que es solo una leyenda.
-ERAN PERSONAS DE GRAN ESTATURA CON MELENAS RUBIAS:
La altura media de un Vikingo era 1,70 m. y tampoco eran una raza pura, en sus filas había italianos, españoles, portugueses, franceses y rusos; la mayoría eran esclavos que pasaron a formar parte con el tiempo de la población vikinga, así que había de todo.
-ERAN SUCIOS Y CON ASPECTO SALVAJE:
Eran bastante pulcros en comparación con otras culturas, se bañaban una vez por semana (los sábados exactamente), y se sabe que consiguieron fabricar jabón y otros utensilios para la higiene como peines, pinzas y utensilios de afeitado.
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| Peines. |
Fue una serie de asentamientos por varios rincones del mundo.
lunes, 28 de agosto de 2017
Vestimenta victoriana: Paso a paso
Tras la entrada que se publicó hace unos días sobre Moda del S. XIX, dejo este vídeo que trata muy bien las prendas que se ponía a diario una mujer de Clase Media de la Época Victoriana en la década de 1.860.
domingo, 27 de agosto de 2017
María I de Inglaterra, la reina sangrienta
Tras vivir marginada en su juventud, con 37 años subió al trono de Inglaterra y se casó con Felipe II de España. Pero su breve reinado dejaría un amargo recuerdo...
La vida de María Tudor estuvo marcada desde un principio por la fatalidad. Sus padres, Enrique VIII y Catalina de Aragón, habían esperado un varón que asegurara la sucesión al trono, pero María fue la única hija que tuvieron. Once años después del nacimiento de María y al no poder garantizar su descendencia, Enrique VIII pidió a Roma la cancelación de su matrimonio con Catalina. Pero el Papa se negó, por lo que Enrique VIII optó por contraer matrimonio con Ana Bolena con la que tuvo a la futura Isabel I.
La separación de sus padres le ocasionó a María Tudor un gran pesar y frente al dilema de seguir el protestantismo de su padre o inclinarse por la fe católica de su madre, decidió por mantenerse fiel a su madre. Tuvo que renunciar al título de princesa y un año después, la ley del Parlamento inglés la despojaba de la sucesión en favor de la princesa Isabel. María, por su parte, continuó apoyando a su madre.
Ante la posición religiosa adoptada por Inglaterra (protestantismo), los acontecimientos no se hicieron esperar: la Torre de Londres se llenó de prisioneros que desobedecían el régimen impuesto. La ejecución de Ana Bolena mitigó el ambiente enrarecido; pero la nueva esposa de Enrique VIII, Juana Seymour, logró que María capitulara y jurara las nuevas leyes religiosas con la consecuente marginación de la joven Isabel.
Fruto entre el matrimonio de Enrique VIII y Juana Seymour, nació Eduardo, que fue designado el heredero de la corte. Pero Eduardo VI murió y María ocupó el trono con el deseo de ser fiel a la religión de su madre; un gesto de esperanza para los católicos ingleses. María se fijó en el príncipe Felipe, hijo de Carlos V, y tras muchas dificultades finalmente el Parlamento aprobó la boda.
El matrimonio transcurrió en un clima sosegado pero entonces María emprendió una feroz represión contra todos aquellos contrarios a la reinstauración del catolicismo, condenando a la hoguera a 273 personas. La historiografía protestante decidió apodar a la reina como "Bloody Mary" (la sangrienta María).
Muchos de aquellos perseguidos eran viejos conocidos de la infancia de María. Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, fue objeto de un proceso para privarle de su diócesis y posteriormente fue condenado a morir en la hoguera. Se trataba de una persecución religiosa en toda regla, pero también de los esfuerzos de la reina por acabar con sus enemigos políticos.
Felipe II apoyó en todo momento a su esposa e intentó congraciarse con sus súbditos repartiendo mercedes entre los nobles leales a la causa católica y organizando justas y torneos para el entretenimiento popular. Sin embargo, el matrimonio se tornó en una experiencia triste cuando se fueron acumulando una serie de embarazos psicológicos o fallidos que hicieron imposible que naciera un heredero.
Inglaterra perdió la Isla de Calais de manera sorpresiva. María quedó tan destrozada por esta derrota que predijo que la palabra "Calais" aparecería a su muerte grabada sobre su corazón.
Triste y supuestamente embarazada de nuevo, la reina reclamó en esos días la presencia de su marido, que recibió la noticia con alegría pero poco hizo por desplazarse a Londres. Tras aceptar que se trataba de un nuevo embarazo falso, la reina cayó en un estado depresivo.
María hizo testamento designando sucesora a su hermanastra Isabel con la esperanza de que abandonase el protestantismo; unos días después falleció a los 42 años de edad. Cualquier posibilidad de que el catolicismo volviera a ser mayoritario en Inglaterra en el futuro, pereció con la muerte de María.
La vida de María Tudor estuvo marcada desde un principio por la fatalidad. Sus padres, Enrique VIII y Catalina de Aragón, habían esperado un varón que asegurara la sucesión al trono, pero María fue la única hija que tuvieron. Once años después del nacimiento de María y al no poder garantizar su descendencia, Enrique VIII pidió a Roma la cancelación de su matrimonio con Catalina. Pero el Papa se negó, por lo que Enrique VIII optó por contraer matrimonio con Ana Bolena con la que tuvo a la futura Isabel I.
La separación de sus padres le ocasionó a María Tudor un gran pesar y frente al dilema de seguir el protestantismo de su padre o inclinarse por la fe católica de su madre, decidió por mantenerse fiel a su madre. Tuvo que renunciar al título de princesa y un año después, la ley del Parlamento inglés la despojaba de la sucesión en favor de la princesa Isabel. María, por su parte, continuó apoyando a su madre.
Ante la posición religiosa adoptada por Inglaterra (protestantismo), los acontecimientos no se hicieron esperar: la Torre de Londres se llenó de prisioneros que desobedecían el régimen impuesto. La ejecución de Ana Bolena mitigó el ambiente enrarecido; pero la nueva esposa de Enrique VIII, Juana Seymour, logró que María capitulara y jurara las nuevas leyes religiosas con la consecuente marginación de la joven Isabel.
Fruto entre el matrimonio de Enrique VIII y Juana Seymour, nació Eduardo, que fue designado el heredero de la corte. Pero Eduardo VI murió y María ocupó el trono con el deseo de ser fiel a la religión de su madre; un gesto de esperanza para los católicos ingleses. María se fijó en el príncipe Felipe, hijo de Carlos V, y tras muchas dificultades finalmente el Parlamento aprobó la boda.
El matrimonio transcurrió en un clima sosegado pero entonces María emprendió una feroz represión contra todos aquellos contrarios a la reinstauración del catolicismo, condenando a la hoguera a 273 personas. La historiografía protestante decidió apodar a la reina como "Bloody Mary" (la sangrienta María).
Muchos de aquellos perseguidos eran viejos conocidos de la infancia de María. Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, fue objeto de un proceso para privarle de su diócesis y posteriormente fue condenado a morir en la hoguera. Se trataba de una persecución religiosa en toda regla, pero también de los esfuerzos de la reina por acabar con sus enemigos políticos.
Felipe II apoyó en todo momento a su esposa e intentó congraciarse con sus súbditos repartiendo mercedes entre los nobles leales a la causa católica y organizando justas y torneos para el entretenimiento popular. Sin embargo, el matrimonio se tornó en una experiencia triste cuando se fueron acumulando una serie de embarazos psicológicos o fallidos que hicieron imposible que naciera un heredero.
Inglaterra perdió la Isla de Calais de manera sorpresiva. María quedó tan destrozada por esta derrota que predijo que la palabra "Calais" aparecería a su muerte grabada sobre su corazón.
Triste y supuestamente embarazada de nuevo, la reina reclamó en esos días la presencia de su marido, que recibió la noticia con alegría pero poco hizo por desplazarse a Londres. Tras aceptar que se trataba de un nuevo embarazo falso, la reina cayó en un estado depresivo.
María hizo testamento designando sucesora a su hermanastra Isabel con la esperanza de que abandonase el protestantismo; unos días después falleció a los 42 años de edad. Cualquier posibilidad de que el catolicismo volviera a ser mayoritario en Inglaterra en el futuro, pereció con la muerte de María.
sábado, 26 de agosto de 2017
Todas Las Cosas Morirán (Alfred Tennyson)
Este poema refleja una de las mayores obsesiones del poeta: la muerte. Es un poema sobre el miedo que nos producen los cambios, siendo la muerte el último e irrevocable cambio que experimentaremos en la vida.
Cualquiera que sea capaz de evocar a la muerte con tanta claridad y belleza, está más vivo de lo que muchos optimistas podrían jactarse.
Todas las cosas morirán,
El río azul claramente derrama su corriente
bajo mi ojo.
Cálido y amplio, el viento del sur
arrasa los cielos;
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas.
Cada corazón que esta mañana late con pasión,
lleno de precaria alegría,
algún día, sin embargo, morirá.
La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará su canto,
Las nubes no flotarán,
El corazón ardiente callará,
pues todas las cosas morirán.
Todas las cosas morirán.
La primavera será tempestad;
¡Oh, vanidad!
La muerte aguarda en el umbral.
¡Mira! todos nuestros amigos
abandonan el vino y la alegría...
Nos llaman, debemos ir.
Yace abajo, bien abajo.
En la Oscuridad debemos reposar.
Las risas alegres permanecen graves;
y el canto de las aves,
o el viento sobre la colina,
no volverán a ser oídos.
¡Oh miseria!
¡Escuchen todos! la Muerte nos llama
mientras derramo mis versos.
La mandíbula cae,
La mejilla cálida empalidece,
Los fuertes brazos se abaten,
El hielo y la sangre se mezclan,
La mirada se vuelve rígida;
Nueve veces la campana resuena:
Vosotras, almas alegres, adiós.
La vieja Tierra nació,
como los hombres saben,
en años perdidos.
Pero la vieja Tierra morirá.
Dejad entonces que el cielo ruja
y que las azules olas azoten la costa.
Nunca veremos a través de la eternidad,
todas las sutilezas que nacen,
algún día ya no serán,
pues todas las cosas morirán.
Cualquiera que sea capaz de evocar a la muerte con tanta claridad y belleza, está más vivo de lo que muchos optimistas podrían jactarse.
Todas las cosas morirán,
El río azul claramente derrama su corriente
bajo mi ojo.
Cálido y amplio, el viento del sur
arrasa los cielos;
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas.
Cada corazón que esta mañana late con pasión,
lleno de precaria alegría,
algún día, sin embargo, morirá.
La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará su canto,
Las nubes no flotarán,
El corazón ardiente callará,
pues todas las cosas morirán.
Todas las cosas morirán.
La primavera será tempestad;
¡Oh, vanidad!
La muerte aguarda en el umbral.
¡Mira! todos nuestros amigos
abandonan el vino y la alegría...
Nos llaman, debemos ir.
Yace abajo, bien abajo.
En la Oscuridad debemos reposar.
Las risas alegres permanecen graves;
y el canto de las aves,
o el viento sobre la colina,
no volverán a ser oídos.
¡Oh miseria!
¡Escuchen todos! la Muerte nos llama
mientras derramo mis versos.
La mandíbula cae,
La mejilla cálida empalidece,
Los fuertes brazos se abaten,
El hielo y la sangre se mezclan,
La mirada se vuelve rígida;
Nueve veces la campana resuena:
Vosotras, almas alegres, adiós.
La vieja Tierra nació,
como los hombres saben,
en años perdidos.
Pero la vieja Tierra morirá.
Dejad entonces que el cielo ruja
y que las azules olas azoten la costa.
Nunca veremos a través de la eternidad,
todas las sutilezas que nacen,
algún día ya no serán,
pues todas las cosas morirán.
viernes, 25 de agosto de 2017
10 trucos tóxicos de belleza en la Época Victoriana
1. PURIFICAR LA SANGRE:
El terror que cosechaba la Tuberculosis en las masas del Siglo XIX, provocaba demasiado temor en las damas de la Época Victoriana. Las mujeres enfermas se veían vulnerables y frágiles y su piel tan blanca a más no poder enloquecía a los hombres, por lo cual muchas personas sanas empleaban tratamientos peligrosos para obtener el mismo aspecto. Para ello, comían solamente las porciones de comida necesarias para seguir vivas complementando las raciones con la toma de vinagre (ya que este mata a los glóbulos rojos que son los que le dan el color a la sangre) o carbonato amónico en los casos extremos.
2. RIZOS PERFECTOS:
Los primeros rizadores de pelo surgieron en el Siglo XIX, se hacían de metal y se calentaban sobre las llamas del fuego, por lo cual, usados de manera inadecuada muchas veces terminaban destrozando la cabellera de las damas y provocando calvicie incluso en las personas jóvenes.
3. PARA ADELGAZAR:
Los corsés, corpiños y cintas ajustadas que tan de moda estaban en la época, requerían de las mujeres unos verdaderos sacrificios. Al fin y al cabo, para lucir perfectas, las chicas tenían que obtener y mantener siluetas delgadas. Con el fin de presumir de unas cinturas estrechas, muchas no tenían problemas con ingerir pastillas de lombriz solitaria. Gracias a ellas bajaban de peso rápidamente aunque su salud empeoraba de un día para el otro.
4. PARA VERSE MEJOR:
Las mujeres que vivían en la Época Victoriana también tenían sus trucos para cambiar el aspecto de las partes del cuerpo que menos les gustaban. Muchas de ellas descontentas con el aspecto de sus narices, apostaban por el uso de "moldeadores"; que eran maquinitas de metal que aplastaban el cartílago blando de la nariz, dejándola más fina y recta.
5. OTRO TRUCO PARA OBTENER UNA PIEL BLANCA:
El furor que provocaba la piel blanca tenía también que ver con el lujo de no tener que trabajar bajo el sol. Para aparentar poderosas, muchas mujeres de clase alta durante la noche se cubrían los rostros con hojas de opio y lechuga. Al despertar, enjuagaban las caras con amoniaco pero también utilizaban arsénico. Al parecer no les importaban sus propiedades venenosas.
6. PARA ATRAER CON LA MIRADA:
Otro rasgo característico de las personas que padecían de Tuberculosis eran las pupilas dilatadas y los ojos brillantes. Para obtener el mismo efecto sin caer enfermas, muchas mujeres empleaban las gotas de belladona. Aplicadas en los ojos les aseguraban el aspecto deseado aunque también afectaban a la salud de las damas causando graves inflamaciones, erupciones, ceguera o irritación intestinal.
7. PARA MEJORAR EL ASPECTO DE LA PIEL:
Los baños de arsénico suponían una solución perfecta para mejorar el estado de la piel. Por más peligrosos que fuesen, las duchas venenosas de verdad funcionaban e incluso creaban cierta resistencia al veneno en cuestión.
8. MAQUILLAJE:
Aunque las mujeres victorianas apostaban por el aspecto natural y fresco, esto no quiere decir que hubieran prescindido del uso de los cosméticos por completo. De hecho, usaban algunas sombras de ojos y cremas aunque sus componentes eran Plomo y Mercurio y les podían provocar incluso la muerte.
9. COMBATIR EL MAL ALIENTO:
Se tomaban una solución preparada a base de amoniaco y agua. Dicha mezcla prevenía la caída de los dientes y cuidaba del aliento de las mujeres. Además, para obtener una sonrisa hermosa, se recomendaba cepillar los dientes con pan quemado o carbón.
10. DEPILACIÓN:
Las chicas jóvenes se servían de una pasta de cenizas de madera o en el peor de los casos de cloruro de calcio, que se solía utilizar para blanquear telas. A pesar de que las advertencias ponían que si se dejaba sobre la piel por mucho tiempo el compuesto químico podía quemarla por completo, montones de mujeres confiaban en este método y estaban dispuestas a sufrir para poder lucir más bellas.
El terror que cosechaba la Tuberculosis en las masas del Siglo XIX, provocaba demasiado temor en las damas de la Época Victoriana. Las mujeres enfermas se veían vulnerables y frágiles y su piel tan blanca a más no poder enloquecía a los hombres, por lo cual muchas personas sanas empleaban tratamientos peligrosos para obtener el mismo aspecto. Para ello, comían solamente las porciones de comida necesarias para seguir vivas complementando las raciones con la toma de vinagre (ya que este mata a los glóbulos rojos que son los que le dan el color a la sangre) o carbonato amónico en los casos extremos.
2. RIZOS PERFECTOS:
Los primeros rizadores de pelo surgieron en el Siglo XIX, se hacían de metal y se calentaban sobre las llamas del fuego, por lo cual, usados de manera inadecuada muchas veces terminaban destrozando la cabellera de las damas y provocando calvicie incluso en las personas jóvenes.
3. PARA ADELGAZAR:
Los corsés, corpiños y cintas ajustadas que tan de moda estaban en la época, requerían de las mujeres unos verdaderos sacrificios. Al fin y al cabo, para lucir perfectas, las chicas tenían que obtener y mantener siluetas delgadas. Con el fin de presumir de unas cinturas estrechas, muchas no tenían problemas con ingerir pastillas de lombriz solitaria. Gracias a ellas bajaban de peso rápidamente aunque su salud empeoraba de un día para el otro.
4. PARA VERSE MEJOR:
Las mujeres que vivían en la Época Victoriana también tenían sus trucos para cambiar el aspecto de las partes del cuerpo que menos les gustaban. Muchas de ellas descontentas con el aspecto de sus narices, apostaban por el uso de "moldeadores"; que eran maquinitas de metal que aplastaban el cartílago blando de la nariz, dejándola más fina y recta.
5. OTRO TRUCO PARA OBTENER UNA PIEL BLANCA:
El furor que provocaba la piel blanca tenía también que ver con el lujo de no tener que trabajar bajo el sol. Para aparentar poderosas, muchas mujeres de clase alta durante la noche se cubrían los rostros con hojas de opio y lechuga. Al despertar, enjuagaban las caras con amoniaco pero también utilizaban arsénico. Al parecer no les importaban sus propiedades venenosas.
6. PARA ATRAER CON LA MIRADA:
Otro rasgo característico de las personas que padecían de Tuberculosis eran las pupilas dilatadas y los ojos brillantes. Para obtener el mismo efecto sin caer enfermas, muchas mujeres empleaban las gotas de belladona. Aplicadas en los ojos les aseguraban el aspecto deseado aunque también afectaban a la salud de las damas causando graves inflamaciones, erupciones, ceguera o irritación intestinal.
7. PARA MEJORAR EL ASPECTO DE LA PIEL:
Los baños de arsénico suponían una solución perfecta para mejorar el estado de la piel. Por más peligrosos que fuesen, las duchas venenosas de verdad funcionaban e incluso creaban cierta resistencia al veneno en cuestión.
8. MAQUILLAJE:
Aunque las mujeres victorianas apostaban por el aspecto natural y fresco, esto no quiere decir que hubieran prescindido del uso de los cosméticos por completo. De hecho, usaban algunas sombras de ojos y cremas aunque sus componentes eran Plomo y Mercurio y les podían provocar incluso la muerte.
9. COMBATIR EL MAL ALIENTO:
Se tomaban una solución preparada a base de amoniaco y agua. Dicha mezcla prevenía la caída de los dientes y cuidaba del aliento de las mujeres. Además, para obtener una sonrisa hermosa, se recomendaba cepillar los dientes con pan quemado o carbón.
10. DEPILACIÓN:
Las chicas jóvenes se servían de una pasta de cenizas de madera o en el peor de los casos de cloruro de calcio, que se solía utilizar para blanquear telas. A pesar de que las advertencias ponían que si se dejaba sobre la piel por mucho tiempo el compuesto químico podía quemarla por completo, montones de mujeres confiaban en este método y estaban dispuestas a sufrir para poder lucir más bellas.
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